Me siento contra la puerta
abrazada a mí ser,
esperando que estas voces
vayan a desvanecer.
Miro el techo con anhelo
y susurro con esmero
aquella melodía que suspira
cuanto es lo que te quiero.
Pero ahora mas que nada
esta causa mi desgracia,
por que vuelo a lo lejos
cada vez con menos ganas.
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